LA PERSONA COMPLETA

La vida es dura, horrendamente dura. He vivido lo suficiente para vivir experiencias donde pude ver a muchas personas perderlo todo de repente. Personas que un día se levantaron con un hogar, con una familia, con un trabajo, con sueños y esperanzas, y poco después al acostarse ya no tenían nada. Lo habían perdido todo, bien por un pequeño descuido, por una fatalidad o por la maldad o negligencia de un tercero. Todo aquello que amamos, que nos ilusiona o que nos hace sentirnos dichosos, un día cualquiera se muere, se va o se pierde para siempre. Vivimos en un mundo donde el hedonismo y disfrutar de la Vida es casi una obligación, vivimos ciegos en una burbuja de alegría y de opulencia, y cuando esta realidad se desmorona, nadie sabe como seguir viviendo. Nadie nos explica que el sufrimiento forma parte de vivir, que está muy cerca de nosotros  y que tenemos que aceptarlo como parte de la Vida.

Cuando todo se pierde y ya no tenemos nada de lo que amábamos, ¿Qué sentido tiene seguir adelante?. Nos sentimos paralizados muchas veces y agobiados en un mundo que ya no nos quiere, ya no nos es propicio, ni benigno. Entonces ¿Por qué tengo que seguir haciendo las cosas que hacía antes, si la Vida ya no vale nada y nada tiene sentido?. El sentimiento de culpabilidad por aquello que teníamos y ahora hemos perdido nos domina, nos categoriza y nos estigmatiza. No merecemos ser felices, disfrutar de nuevo de la Vida es algo a lo que no podemos aspirar, es algo vedado para unos miserables como nosotros. Nuestro pecado no tiene perdón.

Cuando pasamos por todo esto, y vivimos en un bucle de pensamientos que nos amarga la existencia, ¿cómo podemos de nuevo continuar con nuestra Vida?, ¿cómo podemos de nuevo encontrar el sentido al esfuerzo por llevar una vida ordenada, con nuevos proyectos, y luchar otra vez por recuperar mucho de todo aquello que un día tuvimos?.

Una vez conté aquí el pasaje de las aventuras del Barón de Munchhaussen,  en el cual el barón se encuentra atrapado en un pozo y logra salir de él junto a su caballo tirando de su propia coleta. La historia es absurda pero es perfecta para reflejar como la carencia de autoestima nos sume en una ciénaga sin fondo, y únicamente con nuestro derecho a valorarnos, querernos y respetarnos podemos salir del pozo inmundo donde es posible que nos encontremos ahora mismo. Sentirnos orgullosos de nuestros logros, perdonarnos por nuestros errores y no desmerecer nuestra valía para asumir responsabilidades, es el camino para volver a ser PERSONAS COMPLETAS y sentir de nuevo la dicha de comenzar un nuevo día.

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