Se cumplen 125 años de la muerte del Barón Haussmann, el hombre que construyó el París moderno

Recorrer París sin un buen calzado es un error importante que suelen cometer los turistas despistados. Pasarse horas andando de una plaza a otra, buscando las estaciones de metro, para luego aparecer en otra plaza o avenida con más kilómetros de longitud, es una tortura para cualquiera que no haga deporte habitualmente.

Que París tenga este trazado rectilíneo y grandioso se lo debemos a dos hombres, uno de ellos era nieto de Napoleón y el otro era el Prefecto del Sena, quién más tarde sería nombrado por el primero barón de Haussmann. En aquellos tiempos, ambos “cortaban el bacalao” en la segunda ciudad más importante del mundo después de Londres.

En el lejano año de 1853 París era muy diferente a cómo lo es actualmente. Los que vivimos en España conocemos bien los antiguos cascos medievales, con sus calles estrechas, oscuras, sinuosas y sin orden aparente. Pues así era París, pero sin las alcantarillas, la iluminación ni el pavimento de hoy en día. La ciudad estaba atestada de gente que malvivía en improvisadas chabolas construidas de forma rudimentaria por los propios parisinos. Sin agua corriente sus habitantes utilizaban la sucia que bajaba por el Sena. Sin higiene ni aire fresco, la gente dormía, comía y hacía sus necesidades en el mismo sitio. Por supuesto las enfermedades cómo el cólera y el tifus eran causas de muerte corrientes. Los delincuentes encontraban cobijo y amparo en medio de aquella arquitectura medieval. Cuando el hambre o los problemas económicos se agudizaban, las revueltas prendían entre la ciudadanía como la paja seca, y la maraña de calles estrechas servía para organizar barricadas y revueltas que ponían a los gobiernos en serios aprietos. Las dos últimas revoluciones habían sido en los cercanos años de 1830 y 1848.

Con este panorama Napoleón III le encargó al prefecto que le arreglara el patio, pues no sólo era una necesidad perentoria para los nuevos tiempos, sino que su abuelo en Santa Helena ya había imaginado un París un poco más ordenado y limpio. Con el encargo hecho por el emperador del II Imperio francés, el barón Haussmann, que entonces aún no lo era por cierto, comenzó con brío, soltura y sin temblarle la mano, a planificar el derribo del 60 % de las casas del París medieval. Para ello se dispuso de una Ley que permitía la expropiación forzosa de los propietarios. Se diseñaron avenidas, bulevares, parques, se cortaron arboles y se plantaron otros nuevos en forma más ordenada. La plaza de l’Etoile, hoy en día Charles de Gaulle, fue obra suya. Las doce avenidas que se expanden desde el Arco del Triunfo napoleónico, vertebran una ciudad concebida para sorprender al mundo. El alcantarillado con sus miles de kilómetros subterráneos hicieron de París una ciudad limpia e higiénica. Se construyeron tuberías de gas, se alumbraron las calles y se diseñaron edificios como la ópera Garnier o las estaciones de ferrocarriles de La Gare du Nord y La Gare de L’Est.

Con este diseño, donde los anchos bulevares permitían la entrada de tropas y fuerzas del orden en caso de jaleo,  la floreciente  burguesía parisina ocupó los nuevos edificios, que además de prácticos y limpios, permitieron que París fuera para muchos la ciudad más bella del mundo. En sus calles y barrios encontraron su hogar exiliados ilustres de medio mundo, científicos y académicos, y por supuesto  pintores tuberculosos, bohemios sin oficio ni beneficio, escritores malditos y músicos atormentados.

El Barón Haussmann diseñó una ciudad que 125 años después sigue enganchando a millones de turistas, escritores y artistas de todo el mundo. Los acontecimientos de 2015 no han sido los mejores para recordar el aniversario del  fallecimiento del barón.  El bullicioso París está mucho más vacio que habitualmente. Falta el ajetreo y la alegría diaria. En las calles y bulevares que imaginó y ordenó construir el prefecto de Sena  se respira el miedo al sangriento terrorismo islámico. Sin embargo el tiempo cura las heridas y tarde o temprano la ciudad volverá a ser lo que imaginó el bueno del Barón Haussmann.Paris

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7 comentarios en “Se cumplen 125 años de la muerte del Barón Haussmann, el hombre que construyó el París moderno

  1. Una historia muy interesante 🙂
    Además me paso para avisarte que me he presentado a los premios 20 blogs y me puedes votar muy facil.

    Vídeo promoción: https://www.youtube.com/watch?v=ksdkSaMfuZY

    Aquí puedes ver las instrucciones: https://historiasconhachedeherce.wordpress.com/2016/02/12/ayudame-en-los-premios20blogs/

    Enlace para votarme: http://lablogoteca.20minutos.es/historias-con-hache-de-herce-46853/0/#vota

    Muchas gracias y saludos

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  2. ¿No seguía yo este blog? Juraría… En fin, asunto resuelto. Un placer, Julio, y gracias por tus “me gusta”, a través de los que llegué a tu sitio.
    Nada sabía sobre el diseño del Parías moderno, ahora ya sí.
    Físico… Y yo químico. Me jubilaron antes de tiempo y ya no me acuerdo de casi nada. Salud y suerte te deseo.

    Le gusta a 1 persona

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